lunes, 13 de octubre de 2014

“La cara visible del candidato de Podemos no tendrá importancia”

Un portavoz de la formación asegura que lo crucial es que el cabeza de cartel a la Generalitat carezca del "ADN de la casta"

Podemos se convertiría en la tercera fuerza política de la Comunidad Valenciana con 17 diputados, por detrás del PP (32 escaños) y del PSPV (29), según el sondeo de Metroscopia para EL PAÍS publicado el pasado 9 de octubre. La encuesta no pudo evaluar el nivel de conocimiento de su líder valenciano, porque aún no lo tiene. Pero sí la preferencia por quién debería ocupar la presidencia de la Generalitat, que sitúa al candidato de Podemos en lo más alto con un 16%, empatado con Mònica Oltra, la dirigente de Compromís.

Están llegando arribistas que intentan imponerse. Y cuando vemos a alguien que se preocupa más por sí mismo que por los problemas de la gente, se le controla


Podemos tiene unos “siete u ocho portavoces” en Valencia “elegidos en asamblea” que se relevan para atender y dar la cara ante los medios de comunicación. José Luis Aparicio, de 28 años, es uno de ellos. Esto no significa que opte a ser la cara visible de la formación en las autonómicas, según aclara. Es portavoz por decisión de sus compañeros que se lo propusieron y lo votaron. Tampoco parte con ventaja la también portavoz Sandra Mínguez por el hecho de ser integrante del comité técnico del líder nacional de Podemos, Pablo Iglesias, añade. Aunque esta profesora de Matemáticas de Secundaria “podría ser una buena candidata, al igual que otros compañeros”, apostilla. Todo está por decidir

En cualquier caso, Aparicio sostiene que poner nombre al candidato no es lo fundamental. “La cara visible de Podemos no tendrá mucha importancia porque va estar sometida a la regulación de todos nosotros”, resalta. “Tenemos que tener mucho cuidado en la elección de candidatos, porque no se pueden relevar de sus cargos, según la ley. Están llegando arribistas que intentan imponerse. Y cuando vemos a alguien que tiene ADN de casta, que se preocupa más por sí mismo que por los problemas de la gente, se le controla. Tenemos el radar activado, aunque siempre puede haber fallos”, apunta.